LIZ ROSENFELD + RODRIGO GARCIA ‘If you ask me wat I want I’ll tell you I want everything’.

Liz está interesada en las distintas maneras en que un cuerpo puede relacionarse con los demás y con su contexto partiendo de su condición de carne. Desde una perspectiva queer y decolonial ella y Rodrigo han realizado diversas aproximaciones a una política singular que busca entender las ecologías de la carne; de hecho, Rosenfeldt performará para nosotros Between ecologies of flesh dentro de unos días. Ambos están interesadxs por combatir la homogenización que sufren los cuerpos al ser ubicados bajo la ‘sombrilla de los disidentes’ en la que éstos son programados con títulos como ‘gorda’, ‘judia’, ‘queer latino’. Con estas categorizaciones identifican un retorno de la colonización que establece cortes claros en el espacio y el tiempo, asignando a dichos cuerpos unos momentos de exposición y circulación limitados por fuera de los cuales el establecimiento
considera “ya haber cumplido la cuota” de la sombrilla de los disidentes, reproduciendo las condiciones de marginalización que precisamente buscaban ser interceptadas.
“Los cuerpos no son sólo representacionales ¿cómo desarrollar un trabajo por fuera de las identificaciones?” se pregunta Rosenfeld.

Parada sobre una política de ocupación del espacio y de la escena, explora la práctica desde el proceso, desde la labor.
“La técnica es el lugar donde las cosas terminan, donde son colonizadas. El concepto de ‘sin esfuercidad’ (effortlesness) –como han querido que se vea su movimiento cuando se ha aproximado a la danza- es problemático y violento. No somos cuerpos sin esfuerzo. Somos cuerpos trabajando. Cuerpos expresando una labor (…) el cuerpo pensante (thinking body) se mueve a una velocidad diferente que el cuerpo moviente (moving body)” dice. Rodrigo repica diciendo que no hay cuerpos no entrenados. Que estos están entrenados en la vida, y que las tetas, los culos, las vaginas y los penes son también portadores de una agencia.

El cuerpo de Liz quiere existir por fuera del capitalismo, por fuera de lo que se le dice que no puede hacer. Quiere encontrar su propia manera de estar ahí. Esto puede suceder
mediante el diálogo como práctica artística, mediante circunstancias en que, sin ignorar el cuerpo en el que está, encuentra maneras en que éste puede ser útil y puesto en una
labor, o participando como protagonista en una película porno de Marit Östberg (When we are together we can be everywhere, 2015). En general, estos posibles se articulan dentro de su praxis resonando con un estilo de ciencia-ficción que la artista prefiere llamar ficción social, pues se centra menos en el planteamiento de utopías tecno científicas que en la materialización de distopías futuristas, ficciones especulativas en que fantasea exploraciones que podrían suceder. Por ejemplo, nos cuenta de una historia que ha soñado en que entre los humanos que quedan en la Tierra hay algunos que son ‘productores de cristales’, gente capaz de producir gemas a partir de fluidos corpóreos constituyéndolas como fuentes de energía alternativa. Rosenfeld experimentó con la presentación de esta narración añadiendo a la historia una invitación hecha a la audiencia para que dejara una muestra de fluidos, ofreciendo a cambio la efectiva fabricación de cristales a partir de las sales presentes en las distintas soluciones corporales.
“Los artistas están creando un tiempo en un momento presente, revisando el pasado y proyectando el futuro. Los artistas y los creadores son hacedores de premoniciones”

OTTMAR ETTE ‘Tableau Physique’.