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En su conferencia inaugural, Pequeñas infamias, José Luis Blondet hizo una enumeración de las diferencias entre teatro y performance que resonó en todos. He aquí ese extracto, la pequeña infamia No. 6:

A menudo surge la pregunta. La evito a toda costa por considerarla improductiva o por temor a responderla pero vuelve y vuelve y vuelve. ¿Cuál es la diferencia entre teatro y performance? Una de las dificultades para responder es que hay muchos teatros y hay muchos performances, suelo decir para salir del paso. ¿Requiere el performance otro tipo de actuación (aquella que apuesta por la mascara anti-actoral y declara yo no estoy actuando)? Todas las respuestas que he escuchado, o incluso venturado en algún aprieto, son incompletas y revelan más de un prejuicio:

El teatro es filosofía, espacio privado. El performance es poesía, espacio público.

El teatro sucede en una caja negra, el performance en una caja blanca.

El teatro privilegia el texto dramático, el performance recurre a otros géneros textuales.

El performance se nutre de la improvisación mientras que el teatro es calculado.

El teatro es espectáculo, entretenimiento abierto al gran público. El performance es un medio artístico, altamente intelectual, dirigido a audiencias especializadas.

El teatro es cóncavo, el performance es convexo.

El teatro es democrático, el performance es elitista.

En el teatro los actores son más guapos pero en el performance hay más desnudos.

 

Escucha la conferencia completa, aquí.
Sobre la imagen: José Luis Blondet retratado por Santiago Sepúlveda.