OTTMAR ETTE ‘Los silencios de Humboldt’

Humboldt escribe tanto a lo largo de su vida que parece que podemos conocer con buena precisión cada día; sin embargo decide resueltamente ‘no decir’.
PRESENTACIÓN AUSENTE. Arte de CAMUFLAR.

Nunca fue un hombre de ‘llegada’. Nunca llegó a terminar algo.  Siempre dejó ‘en camino’ volúmenes y volúmenes de escrituras por islas.
Su trabajo pareciera entonces avanzar no sólo mediante lo inacabado, sino mediante lo INACABABLE, no como un fragmento sino porque no conviene terminar un fractal.
Nicolás, el matemático, me habla sobre grandes
infinitos. Todos los dígitos posibles de Pi, por
ejemplo, no son un gran infinito. Al menos no tan
grande como otros posibles. Un gran infinito es tan
grande que los axiomas de la matemática no
pueden comprobar ni refutar su existencia.
En ese sentido, establecer un principio y un final,
unos límites, no conviene. Los fractales tampoco
tienen un fin, al menos en el mundo finito.
Se abre y no se cierra. Recuerda Obra abierta de  
Umberto Eco.

En este cosmos operacional de Humboldt ‘fallar’ es un elemento positivo. No solo no
lograrlo sino por azar tampoco realizarlo. Es haber entendido algo más.

ASTUCIA DE LA FALLA: puede ser una táctica, una estrategia para producir una serie de
f i s u r a s

Si hay dos formas de escritura: Una continental → continua.
Una isleña → arrojada al enigma de la discontinuidad
Humboldt escribe por islas, con una especie de abordaje cubista sobre los temas. Vistas: Ansichen der Natur.

En la segunda etapa de su vida se da cuenta de que todo
está conectado: archipiélagos.

En la tercera etapa se resuelve por un proyecto fáustico:
UN COSMOS. Hacer un libro en el que todo esté presente
de forma interrelacionada, no por una estructura orgánica
sino como una totalidad de los pensamientos.

SOBRE BOGAS Y REMEROS

Estamos de nuevo ante un paisaje de selva.

Empieza a ser tocada por Stephan Micus una Kalimba. Se tejerán sobre sus notas una serie de emisiones vocales producidas por dos figurantes en el escenario: son fragmentos de las anotaciones de Humboldt sobre bogas y remeros, y de Habitar por unos instantes la vida de José.

Algunos sonidos producidos por los asistentes se mezclan con el paisaje de libro de selva que empieza a extenderse por la sala, cortinas rojas de terciopelo al fondo. Una chaqueta de cuero, el rasgar de las uñas sobre la tela de un morral, un bebé que se queja, el quejido de las varillas metálicas contra el cemento ¿Acaso rompen este paisaje? Salen bien con lo que está tocando Micus.

Superposiciones: la música-paisaje permite al mundo ser.

“en los trabajos _______ son más naturales los quejidos”

Heridas en los callos, plastrones de cuero, cáncer de pecho. “Leer mi libro sobre nervios, parte A”.

Dia 1_El silencio y el paisaje

Por: Jorge Luis Acevedo