Laboratorios

PENSAR DESDE EL SABER DEL CUERPO

Suely Rolnik

Relatoría de Bertha Díaz, Sep 26, 2015.

Pensar desde el saber del cuerpo, buscar la autopoiesis

Luego de dos años de la primera edición de Experimenta/Sur, Suely Rolnik, la pensadora brasileña que dio la Conferencia inaugural en aquella ocasión y que de algún modo marcó el sentido que tomaría este encuentro, realizó en este cuarto número un laboratorio denominado “Pensar desde el saber del cuerpo. Una política para desplazarse del inconsciente colonial”. Suely insiste y empuja desde su trabajo a configurar un pensamiento erigido desde la escucha a la vibratilidad del cuerpo, como modo de conducción de la existencia. Todo en ella invita a salir de un tipo de vida sofocante, para ir a la búsqueda de una autopoiesis permanente; una invitación continua para generar unas políticas de producción de la existencia.

Durante las sesiones con Suely, que se dieron del lunes al miércoles de esta semana, una serie de ejemplos y provocaciones para desarrollar una ética que nos permita estar “a la altura del ser vivo que uno es”, en sus propias palabras, activó a los participantes. Claramente con ella -y con este encuentro en general- se ha generado un movimiento para buscar modalidades para  des-anesteciar los propios recursos vitales y preguntarse cómo habitar y actuar a la altura del propio deseo. Según Suely, se trata de ir a la búsqueda de la verdad, entendiéndola  como “aquel lugar en donde pulsa lo urgente”.

Los dos versos de William Blake que suelen acompañar a Suely Rolnik y que sirvieron  para iniciar su laboratorio: “Aquél que desea pero no actúa, engendra la peste (…) Espera veneno del agua estancada”, permiten de algún modo resumir lo que medularmente busca con sus espacios Suely.

De la mano de artistas como Ligya Clark y del pensamiento de Gilles Deleuze y Félix Guattari; y, por supuesto, a la escucha de la propia vida, Suely activa una serie de alertas para desviarse del inconsciente colonial que gobierna, del  antropo-falo-ego-logocentrismo instalado en todos los modos de relación y busca dispositivos para desplazarse, para crear comunidades autónomas experimentales, para generar cortes que producen cambios y que tienen efectos en los afectos reales de los cuerpos.

Tras tres días de trabajo y algunas acciones específicas que pusieron en tensión la retícula cultural en la que inscribimos nuestros afectos, Suely nos dispuso a contaminarnos con la potencia de los otros cuerpos, para ir hacia la resistencia a una vida genérica, estéril, mísera y desarrollar una ética vital alegre, capaz de estar en permanente movimiento y así armarse una vida vibrante.

Primer encuentro

Segundo encuentro

Ultimo día

 

LA BIBLIOTECA

Fanny de Chaillé

Un grupo de participantes acompañó a la artista Fanny de Chaillé en el proceso de preparación de su proyecto “La Biblioteca” en Bogotá, propuesta realizada ya en distintas ciudades del mundo sobre la construcción de un libro-vivo. El proceso consiste en encuentros con personas que donan voluntariamente su saber, su perspectiva sobre un objeto de conocimiento o sobre un aspecto particular de la vida para configurar sus propias historias, contadas posteriormente al público a manera de “libros vivos” en diferentes bibliotecas de la ciudad.

 

LINEAS DE ERRANCIA

Peter Pal Pélbart

Relatoría de Bertha Díaz, Sep 20, 2015

Apuntes sobre “Líneas de errancia”, laboratorio con Peter Pal Pélbart

Durante tres días (del jueves al sábado últimos) asistimos al encuentro con el pensamiento de Péter Pal Pélbart,  a través de su laboratorio denominado Líneas de Errancia. El de él es un pensamiento arbóreo, enunciado a través de un lenguaje que se estira y empuja su propia forma, al punto de volverse poético. Un pensamiento que provoca en los cuerpos la apertura a aquello que está aplastado por fuerzas reactivas que gobiernan los órdenes en los que estamos inscritos. Decir algo del laboratorio de Peter es casi una arbitrariedad; lo que deja en el cuerpo vibra en una intensidad que se resiste a enmarcarse en una escritura lineal. Esto necesitaría notas al margen. Espacios de respiración. Desvíos… Sin embargo, en un intento de recoger algo de ese encuentro, genero este punteo que  no hace más que jugar, a través de la recolección de ciertas de sus frases (probablemente desvirtuadas sin (¿?) quererlo), a dar pistas de su activación provocada.

*Existe una teoría de la creación del mundo que plantea que el génesis fue un ejercicio de tentativa y error, de experimentación y fracaso. Esto plantea  el inicio del mundo desde una cierta precariedad, desde una suerte de riesgo de desmoronamiento.

*Toda creación, entonces (y toda creación de sí mismos) es una re-creación desde los destrozos anteriores, desde las ruinas.

*Hay que pensar en cómo se da el pasaje del poder sobre la vida al poder de la vida (biopotencia).

*Actuar es un movimiento sin intención, un movimiento que no se basa en ninguna representación.

*Hay que librar el terreno de lo que separa el mundo entre objetos y sujetos; entre humanos e inhumanos; entre humano y animal.

*Es necesario colocarse en la posición de no querer imponer la voluntad para dar pie a lo que se podría llamar como “extravagar”; es decir, a un no sometimiento a una subjetividad específica. Solo así se generaría un espacio para la errancia.

*Hay que intentar escribir de lo que se resiste a entrar en el lenguaje.

*Lo que más importa es hacer una red.  La red es un modo de disidencia. Red no solo de personas ni de hablantes, sino de presencias diversas puestas en relación.

*Hay que tener distancia de todo aquello que sofoca.

*Diseñar en el espacio líneas de itinerancia intensiva.

*Deleuze decía: no existe ‘el otro’, existe ‘el afuera’, entendido este como juego de fuerzas a las que estamos expuestos. Somos un pliegue de las fuerzas del mundo. No existe ‘el otro’, existe la necesidad de devenir menor: niño, molécula, árbol, mujer, indio, negro… devenir menor implica presuponer movimientos en que uno se deja arrastrar por ‘el afuera’.

*Los devenires nos rasgan y nos desubjetivan, es decir, provocan el desgarramiento del sujeto.

*Hay que protegerse de la excesiva luminosidad, que es pornográfica.

*Podemos imaginar modos de existencia desde su pluralidad.

*Hay que generar dispositivos de activación, de biopotencia, de autopoiesis.

*Es necesario reeducar la percepción, como un desafío micro/biopolítico.

*Hay que desertar de los clichés en los que se está encerrado.

*Instaurar en vez de crear. Cuando se instaura una obra, uno también se instaura.

*Es necesario una desviación de la palabara.

*Hay que propiciar (y multiplicar) micromovimientos, microdevenires.

*Otra versión de la creación del mundo: Para que el mundo exista, Dios tuvo que retrotraerse, pues ocupaba todo. Es decir, se empequeñeció para que algo advenga. No es la expansión de un comando divino la que está presente, sino  una renuncia, una retracción, un abandono para el surgimiento. Se trata de un Dios que desaparece para que el mundo surja.

*Blanchot: el pensamiento debería ser concebido en la lógica del enunciado anterior. debería ser una suerte de retraimiento para que algo se cree: Una suerte de impoder.

*Al pensamiento le tocaría excavar en sí mismo una zona de ceguera y una especie de suspensión. Aquel que piensa (o aquel que piensa que es el que piensa) debe retraerse.

*Hay que generar la sustracción del UNO: Dios, el Yo, el Estado, el Artista, el Médico, el Padre, etc…

*Guattari y Deleuze generaron la operación N-1. N como entidad que contiene una multiplicidad. Y el 1 como el elemento que se superpone a la multiplicidad y la subordina en relación a sí. Esta operación de sustracción activa para expulsar al 1, que determina su superioridad.

*Es necesario deshacer la tiranía del hombre libre y responsable, para devenir en menor-irresponsable. El menor es el locus de la fuerza.

*Hay que provocar el desastre (Blanchot) que proviene de dis-astro: la privación de la estrella, la privación de aquello que ilumina; dejar de girar alrededor de un centro; salir de estar alrededor de aquello que gravitábamos. Ir al reino de al pura caída. Soltarse en una suerte de espacio sin alto ni bajo: el reino de la pura exterioridad sin referencia. El desastre como un nombre que se da para la muerte de Dios, para la muerte del hombre.

*El desastre. El desorden nómada. El fondo sin fondo del pensamiento.

*El desastre: aquello que desconecta lo que antes estaba extremadamente conectado. El desastre como liberador de lo que antes era totalizador. Como liberador de lo que antes sometía al centro.  El desastre librera de las figuras que nos obsesionan: unidad, totalidad, exigencia.  El desastre como la emergencia de un tiempo sin tiempo, como un afuera de la conciencia y de la inconsciencia, el exilio.

*El desastre nos traslada del dominio de la intencionalidad al dominio de la intensidad. La intensidad está más allá de la dicotomía sí-no, sentido-no sentido. Es un desobramiento.

*Buscar hablar más pobremente, casi en el olvido, en el desfallecimiento. En el lenguaje hay que despertar una ética de la sustracción.

*Generar el pasaje del poder al impoder, de la institución a la destitución, de la Historia al acontecimiento.

*Hay que morir, entendido este acto no como el fin, sino como una suerte de dejar la piel, como hacen las serpientes, para continuar.

*Pensar en la salud como un exceso, comuna capacidad para poner en riesgo la vida; mientras que la enfermedad es la incapacidad de poner en riesgo la vida.

*La crisis no es el resultado de algo, sino el comienzo… la crisis como gesto inaugural.

*La crisis revela las fuerzas reales que están en juego y redistribuye las fuerzas. La crisis no obedece a las coordinadas del mundo objetivo. La destrucción, la sensación de fin de mundo está acompañada de otra cosa: de la creación.

*Existe la necesidad vital de un impulso para llegar a nuevas formas de vida.

*En la crisis se alza el deseo de re-dibujar las fuerzas, en ellas se abre el campo para que las fuerzas sometidas advengan. La crisis es el lugar de la ambivalencia.

*Cuando las fuerzas no pueden reconocerse en las formas de vida en las que estas se encajan, hay que buscar renovar formas que se vuelvan sintónicas con ellas.

*En guiño a Nietzche: en el hombre hay fuerzas que violentan, que van más allá de la forma hombre que es humano, demasiado humano. Hay un más allá del hombre.

*No hay individuos, hay procesos de individuación que son derivas… la individuación como espacio en constante transformación, como una entidad sin bordes fijos.

*Hay que tomarse todo en serio, al mismo tiempo que provocar que todo nos importe un pito.

*Deleuze: es necesario una desviación de la palabra; interruptores para escapar del centro.

*Hay que excavar para llegar a una excedencia.

*Regresar a la CAOSMOSIS  (Guattari): Caos, cosmos, ósmosis. Generar un pasaje, una travesía caosmótica para hacer surgir nuevos órdenes.

*Pensar en cómo sustentar lo insostenible.

*Constuir un territorio para el colapso…

 

CUERPO CREATIVO

Lia Rodrigues

El laboratorio busca compartir los procesos de creación de la compañia Lia Rodrigues Companhia de Danças. A través del concepto de juego, se buscarán estrategias de negociación para que el material creativo propuesto se desarrolle, a través de ejercicios específicos, hacia una acción común, involucrando dinámicas colectivas y deseos individuales. ¿Qué desafíos propone esta estrategia? ¿Cómo puede cada participante encontrar su lugar -siempre provisional- durante el proceso conservando sus semejanzas y diferencias con los otros?

TRASLACIONES

Akira Takayama

Relatoría de Bertha Díaz, Sep 18, 2015.

Traslaciones: alegoría y catástrofe. Un vistazo al taller de Akira Takayama y Tatsuki Hayashi

Trasladarse no es un simple acto de de desplazamiento. El cuerpo que se desplaza tiene que negociar en esa movilidad con los códigos que ha erigido en su punto de origen. En el camino pierde, se contamina con las improntas del trecho que atraviesa, derrumba, descubre, construye, genera tácticas de encuentro, de supervivencia. También la traslación misma es anuncio de algo que va a obtener; aviso de modificación dado por el lugar de llegada. Una traslación es un movimiento de afectación de los cuerpos.

Akira Takayama y Tatsuki  Hayashi,  del grupo teatral Port B, ofrecieron el laboratorio titulado Traslaciones a una decena de becarios de Experimenta sur/IV, entre el martes y el jueves último.  Los dos guías del curso, de Japón. Y el resto de personas, de diversas partes de Latinoamérica: cuatro lenguas de por medio (español, portugués, inglés y japonés). Un taller que por su misma configuración no solo ponía en tensión particularmente a su temática, sino porque tuvo añadido dos elementos: la catástrofe y la alegoría.

Durante los tres días, con referencias de la propia memoria personal de la catástrofe de los integrantes del curso, así como desde la práctica de observación de la resistencia a la catástrofe de un espacio público bogotano (la calle séptima, donde diversas formas de transacción ‘fantástica’ plantan la dinámica de este sitio central en donde, además, se encuentra la sede de Mapa Teatro) y un texto del escritor también japonés Haruki Murakami, se agitó el espacio de trabajo. Una frase de Elfriede Jelinek: “Nada pasa hasta que algo pase otra vez”, así como otra de Joseph Conrad incluida en el texto de Murakami: “EL auténtico terror es el que se siente hacia la propia imaginación”, fueron también  elementos clave para adentrarse en esta lógica de la catástrofe, que incluye pensar en la dislocación del tiempo: el tiempo de espera dilatado de la llegada de la misma y aquel extraño tiempo de vértigo del momento del acontecimiento catastrófico;  así como pensar en el ruido y en el silencio, en el habla, en la suspensión, en lo inesperado…

Atravesando la temática central y sus complementos, el laboratorio insistió en la apertura de la sensibilidad a través de materiales para abrir la imaginación y en el espectador como  alguien que activa el dispositivo sensible artístico, que también recibe materiales para que su imaginación se ensanche.  Así también, el espacio propició las discusiones sobre la teatralidad construida desde el espacio social y la fuerza del acontecimiento real sobre nuestros cuerpos. Se trató de un laboratorio que despertó la necesidad de despojarse de aquello aprendido por los cuerpos en relación a sus formas de representación artística; un espacio para entrar en una suerte de escucha, de disponibilidad, de recuperación de la presencia, de la fragilidad y complejidad del encuentro con el otro y, a su vez, un espacio para celebrar el hallazgo de nuevos modos de habitar el arte y la vida hoy.