Elipsis# / Memoria b

28.03.2017. Hoy tuvo lugar una trenza de acontecimientos memorables. Sin embargo, Grip!, More future y Traficantes serán saltados [temporalmente] mediante un ejercicio de elipsis narrativa. Volveremos a ellos luego. El salto se debe a que fuera de programa, apenas en las agendas íntimas de quienes conocen el futuro de la memoria, el 29.03.2017 habrá un nuevo Momento 0 en Experimenta/Sur , con incidencia en Bogotá, Buenos Aires, (Lima), Montevideo, Río de Janeiro, Santiago de Chile y Sao Paulo. Se trata del futuro sostenido en los bemoles de la tachadura de la memoria.

Ab

¿Vamos a preservar la memoria? ¿Preservar para quiénes? ¿Qué es lo que hay que curar? ¿Dónde residen las poéticas de la memoria? ¿Cómo hacer para que los articuladores de la memoria oficial no manden todo al carajo? ¿Quién va a narrar esto? ¿A quién le hablará? ¿Qué les contará? ¿Desde dónde? ¿Con qué fin?

El futuro ha puesto en tensión la memoria, nuestra memoria. Está sucediendo ahora. Aquí. Afuera.

A

Mañana del 29.03.2017. De nuevo unas mesas que se suman para componer un rectángulo y gente de distintos lugares. Es lo común acá. Esta vez son siete ciudades. Siete ciudades que hoy en Bogotá consiguen su momento cero como futurizantes de la memoria. La palabra aparece en mi libreta y no la desecho: futurizantes. Ni “futurantes” ni “futuristas”: hay en esas dos una trampa afijal, etimológica. Y esta nueva comunión de futurizantes tiene la obligación de esquivar todas las trampas que pueda. Más aún las trampas de la memoria.

Bogotá. Buenos Aires. (Lima). Montevideo. Río de Janeiro. Santiago de Chile. Sao Paulo.

En esta reticulárea tendrá lugar lo que, en el tiempo, conoceremos como EL FUTURO DE LA MEMORIA. Poéticas de la memoria y el olvido en América del Sur. Por ahora son esta reunión.

Una reunión de futurizantes que aún se desconocen.

A#

[“De las personas con las que nos relacionamos cada día, la mayoría de ellas son una incógnita, en esencia porque son eso, personas, es decir —si hemos de tener presente la etimología del término—, máscaras. Desconocemos de ellas o nos limitamos a intuir cosas como su ideología, su origen étnico o social, su edad precisa, dónde viven, sus gustos. Podemos obtener pistas de todo ello, pero con frecuencia son imprecisas y dan pie a todo tipo de confusiones. En la mayoría de aspectos de la vida ordinaria, todo sujeto no puede conjugarse a sí mismo sino en relativo”// Delgado. Sociedades movedizas. Pasos hacia una antropología de las calles]

Bb

Apuntes sobre una posible noción de futurizante: afijar no se trata de juntar dos palabras, sino de conseguir una palabra nueva. En castellano, es fácil caer en la trampa lingüística de que el afijo –nte guarde alguna relación con el sustantivo ente. No. Es un sufijo tomado del latín: -ens, -entis. Y su carga de sentido se limita a connotar una acción permanente y nombrar al sujeto que ejecuta esa acción connotándolo. Ahora bien: cuando se pone una palabra nueva en la mesa de disección, todas las trampas están en las raíces. Si se trata de una acción permanente, hay que precisar cuál es el verbo que nombra esa acción: accionante es aquel que acciona; obediente es aquel que obedece. De este modo, futurante es aquel que futura, pero futurizante es aquel que futuriza. Las diferenciar entre futurar y futurizar son objeto de otra reflexión. Benjamin no te creó para hacer gramática: narra.

B

Fue una orden del eje curatorial traer preguntas a esta reunión. Preguntas sobre el futuro de la memoria. Cada una de las ciudades trajo las suyas. Cada una de las ciudades se apropiaba de las preguntas que trajeron las otras. ¿Quién es la víctima en nuestro discurso de la memoria? ¿Quién va a narrar la memoria? ¿Cómo hay que preservar la memoria? ¿Hay otra parte de la memoria? ¿También hay que preservar la memoria de la otra parte? ¿Es un espejismo la idea de memoria colectiva? ¿No será un nuevo nombre para la memoria oficial? ¿Para quiénes (para qué) preservar la memoria? Es extraña la idea de un intercambio de preguntas cuando la tentación de responderlas es tan alta: quienes están aquí, en el salón 6 de la casa de Mapa Teatro, han trabajado mucho buscando respuestas. La paradoja es que han sido convocados en su condición de futurizantes: aunque siempre sean tentados por el pasado para responderle a los demás, hoy sólo tenían que traer preguntas. Y son tramposas las preguntas de la memoria, porque parecen descolocadas del tiempo. Su cronotopos está en la misma dimensión desgoznada de la poesía.

X

[A suposta existencia /// Como é o lugar/ quando ninguém passa por ele?/ Existem as coisas/ sem ser vistas?// O interior do apartamento desabitado,/ a pinça esquecida na gaveta,/ os eucaliptos à noite no camino/ três vezes deserto,/ a formiga sob a terra no domingo,/ os mortos, um minuto/ depois de sepultados,/ nós, sozinhos/ no quarto sem espelho?// Que fazem, que são/ as coisas não testadas como coisas,/ minerais não descobertos – e algum dia o serão?// Estrela não pensada,/ palavra rascunhada no papel/ que nunca ninguém leu?/ Existe, existe o mundo/ apenas pelo olhar/ que o cria e lhe confere/ espacialidade?// Concretitude das coisas: falacia/ de olho enganador, ouvido falso,/ mão que brinca de pegar o não/ e pegando-o concede-lhe/ a ilusão de forma/ e, ilusão maior, a de sentido?// Ou tudo vige/ planturosamente, à revelia/ de nossa judicial inquirição/ e esta apenas existe consentida/ pelos elementos inquiridos?// Será tudo talvez hipermercado/ de possíveis e impossíveis possibilíssimos/ que geram minha fantasia de consciencia/ enquanto/ exercito a mentira de passear/ mas passeado sou pelo passeio,/ que é o sumo real, a divertir-se/ com esta bruma-sonho de sentir-me/ e fruir peripécias de passagem? […]//

XX

Apuntes sobre una posible noción de futurizante: cuando la figura del participio presente termina en -ante, significa que pertenecen a un verbo de la primera conjugación. Si se desea que la acción que llevarán a cabo sea puesta en evidencia en la palabra que los agrupe, entonces: futurizante para futurizar. ¿Por qué no futurar? Creo que, etimológicamente, futurar sería darle a algo la cualidad de futuro, hacer un desplazamiento de significados en el tiempo: tomemos un evento del pasado o del presente y futurarlo para verlo ahora más adelante, falseando su ocurrencia. Es posible que en futurizar parezca haber un galicismo, como cuando colorizar aparece como un sustituto de colorear. Sin embargo, el verbo colorizar se ha mudado a los territorios audiovisuales, digitales o no. Y ahí se ha diferenciado de colorear estableciéndose que colorizar no es ponerle color a aquello que no tenía, sino trabajar con base en los colores que tiene una imagen para apropiársela, articularla con otras o . Quienes hoy se reúnen hoy en Bogotá por primera ya-son y ya-están futurizantes. (No es necesario añadir que llamarlos “futuristas” sería una aberración anacrónica). Ver Maronetti, el poeta, aunque no estás aquí para nombrar, narrador. Narra. Narra. Narra.

C

Una escena confesada por Rolf Abderhalden es determinante para lo que hoy comienza: cesadas las hostilidades en esta guerra que suma décadas, “ahora ha comenzado la guerra de la memoria”. La frase no es suya. Es evidente. Pertenece a un orden semiótico otro, bélico. Viene de un general que forma parte de un proyecto que pretende musealizar la memoria del conflicto. En Bogotá ya existe un Centro de la Memoria, Paz y Reconciliación. Pasamos por el frente en la ruta K10 del TransMilenio, durante el Momento 2. Me pregunto si es el mismo. Reviso en Internet y consigo la referencia a un lote de tierras en Tocancipá que costó más de veinte mil millones de pesos en 2015. No logro imaginarme la magnitud de la cifra. Vengo de una economía distorsionada. Lo comparo con el precio de un apartamento. Es mucho. Dicen que es un proyecto distinto al Museo Nacional de la Memoria. Dicen que ahí estará el Parque Museo de las Fuerzas Militares. Dicen que los veinte mil millones de pesos de la compra del terreno en Tocancipá provienen de “donaciones privadas”. Dicen que según el general Luis Gómez “se convertirá en el centro de memoria histórica por excelencia de nuestro país”. Leo en “centro de memoria histórica por excelencia” una nueva versión de noción de memoria oficial. Me pregunto cuántos edificios hacen falta para albergar la memoria. Sí. Es verdad. Al parecer ha comenzado la guerra de la memoria.

C#

[…] Eis se delineia/ espantosa batalha/ entre o ser inventado/ e o mundo inventor./ Sou ficção rebelada/ contra a mente universa/ e tento construir-me/ de novo a cada instante, a cada cólica,/ na faina de traçar/ meu início só meu/ e distender um arco de vontade/ para cobrir todo o depósito/ de circunstantes coisas soberanas.// A guerra sem mercê, indefinida/ prossegue,/ feita de negação, armas de dúvida,/ táticas a se voltarem contra mim,/ teima interrogante de saber/ se existe o inimigo, se existimos/ ou somos todos uma hipótese/ de luta/ ao sol do dia curto em que lutamos. // A suposta existencia , de Carlo Drummond de Andrade]

Db

Hacer memoria juntos futurizándola. Se han activado los primeros dispositivos de escucha. La escucha como un primer ejercicio de ética. Éste de ahora es tradicional: cada una de las ciudades expone sus preguntas a partir de experiencias desencontradas, pero con sentido-futuro de la memoria. Postconflicto. Víctimas. Narradores. Villas. Conexiones. Juegos. La fábrica de lo común empieza a hilvanar su primera acción desde lugares de enunciación diferentes y de diferente enunciación. Nada calza a la perfección en la experiencia futurizante y debía ser así: el pasado también es el culpable de los hábitos, de los prejuicios, de los conceptos. Es la primera parte de un día de escucha largo, de modo que antes de disolver su Momento 0 en el entusiasmo, se explica lo que viene [acá la llamaremos Elipsis Tónica 2].

Ya el espacio está dispuesto. El germen de la acción futurizante será el testimonio de una mujer víctima del conflicto. Sin rostrificación: apenas el registro de la voz y de aquello que la voz recordó durante la documentación. Ninguno de los presentes (divididos taxonómicamente en expertos, actantes y testigos) lo ha escuchado antes. Sólo Alejandro Valencia Villa y la gente de la Ruta Pacífica conoce algunos de los datos que hay detrás de este registro.

Los expertos estarán ubicados en un primer círculo, compartiendo una mesa. Son el abogado colombiano Iván Orozco, la antropóloga Ludmila da Silva Catela, la jueza Gloria Guzmán, el escritor Roberto Burgos Cantor y la despertadora de zombis Suely Rolnik. Desde sus cinco lugares de percepción tendrán que decir-nombrar-articular ideas en torno a la experiencia de oír ese testimonio allí, juntos, reaccionando apenas unos segundos después de finalizado el audio. Un segundo círculo estará conformado por los actantes, quienes son becarios de Experimenta/Sur, artistas de la Maestría, exbecarios y otros creadores. El tercer círculo estará conformado por los futurizantes, y el resto de los asistentes (entre tantos #ElNarrador).

Luego (los expertos, los actantes) tendrán que escoger entre seis máquinas brechtianas, con la tarea de modificarlas desde sus apetitos a partir de la experiencia común durante un día completo. Cada experto tendrá un grupo de artistas como compañia. Mañana, 30.03.2017, a las siete y media de la noche, van a exponer sus máquinas en acción delante de nosotros (los testigos). Hay una sola salvedad: aunque pertenezcana al círculo de los testigos, los futurizantes también tendrán bajo su responsabilidad una de esas máquinas. Y será la máquina más lenta de todas. Así, es probable que su tercera acción futurizante sea devolver el tiempo a su quicio, a su pitencia de futuro: un imposible de la memoria.

#ElNarrador/ Testigo.

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