“Sopló un fuerte ventarrón
que conmigo quería cargá.
¡Ay! Yo puse mi cruz de lata
y El Diablo me la tumbó”

1

27.03.2017. En Bogotá el promedio es de ocho días seguidos sin ver el sol. Esto según dos taxistas, una recepcionista, un vendedor de carimañolas, el dependiente del OXXO, un vago de la plaza y el productor de EXPERIMENTA/Sur.

El último de los becarios llegará muy cerca de la medianoche del domingo. Todos se alojan en un edificio de Vicente Nasi, con vigas de amarillo nuevo y un poco menos de historia: el Continental.

Dicen que se inauguró justo a tiempo para los diplomáticos asistentes a la edición de la Conferencia Panamericana de 1948. Dicen que fue cuando se inventó la Organización de Países Americanos. Dicen que fue un 30 de marzo.

La recepcionista no lo sabe. O lo sabía y lo olvidó. El clima debe haber sido casi el mismo.

Dicen que ese mismo año asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán. Dicen que era 9 de abril. Dicen que había almorzado en el Continental con unos amigos del intelecto antes de aquella bomba. Dicen que después del estallido comenzó la guerra que hoy pone en tensión a la memoria.

Aunque también dicen que aquí se quedaba Borges cuando venía. Y Borges sabía mentir.

De Gaitán, de Borges y de la guerra se dicen muchas cosas. También se olvidan otras.

Como, por ejemplo, que clima y tiempo no son la misma cosa. No allá afuera.

Afuera, donde sigue lloviendo.

2

[“La noción de ‘afuera’ se expresa en muchas lenguas europeas con una palabra que significa ‘a las puertas’ (‘fores’, en latín, es “la puerta de la casa”; ‘thyrathen’, en griego, equivale a “en el umbral”). El ‘afuera’ no es un espacio diferente que se abre más allá de un espacio determinado, sino que es el paso, la exterioridad que le da acceso. En una palabra: su rostro, su ‘eidos’” // Agamben. La comunidad que viene]

3

“La plata busca a la plata,
eso siempre digo yo.
Hay quien le pide plata a El Diablo
porque reniega de Dios”

28.03.2017. Ha vuelto el sol en Bogotá. Esto según una camarera, un camarero, una productora de EXPERIMENTA/Sur y Weather Channel. El último de los becarios llega a desayunar muy cerca de las ocho y cuarto de la mañana del lunes. Todos desayunamos en un lugar que estuvo repleto de homeless durante la década de los noventa y ahora tiene el cándido nombre de La Placita Verde.

Hay maneras de olvidar que se instalan desde el catastro, el registro mercantil, el urbanismo.

No desde los pasaportes.

Es difícil evadir la relación con aquella conferencia del año trágico: en un rectángulo que resulta de muchas mesas ocupadas por gente venida de todo el continente. Y de Europa. Y de África. (También vendrán de Asia). Hay bailarines, artistas sonoros, actrices, actores, directores, performers, cantantes, músicos, investigadores, académicos.

Dicen los Abderhalden que somos bienvenidos. Dicen que aquí empieza el ensamblaje de una bomba-otra, una bomba nueva. Dicen que pronto derrumbaremos un edificio que habremos construido juntos. Dicen que haremos un inventario de la memoria para devorarla. Dicen que conspiraremos contra el olvido con sólo respirar. Dicen que recordaremos para siempre esta amnesia.

Del olvido, de la memoria, de nosotros se dicen muchas cosas. También se olvidan otras.

En esta primera comida común cada quien sirve lo que es y lo que hace. Es la comunión antropofágica de quienes conmemoran la posibilidad del olvido.

Afuera todavía hay sol.

4

[“El umbral no es, en este sentido, una cosa diferente respecto del límite; es, por así decirlo, la experiencia del límite mismo, el ser ‘dentro’ de un afuera. Este ek-tasis es el don que la singularidad recoge de las manos vacías de la humanidad” // Laddaga. Estética de la emergencia]

5

“Me gusta el amor en otro
que en mí no se pueda haber.
Y con ese mismo placer
me gusta fregar a otro”

Vamos a atravesar la ciudad caminando. La instrucción es clara: nadie debe quedarse atrás. Salvo honrosas excepciones, todos venimos de cotas inferiores a estos 2.600 metros sobre el nivel del mar. El soroche, o mal de altura, mella de a poco. La agenda y los tiempos obligan a que la primera guía de la ciudad para muchos sea dospuntocerista, tuiteable: aquí explotó tal bomba, éste es el museo tal, aquél es el edificio cual, por acá se llega a no sé dónde aunque es mejor irse por acullá.

Vamos a olvidarlo. Y valdrá la pena: nos obligará al repaso.

Las cartografías sólo son posibles gracias a la repetición. Antes que la memoria, en los mapas priva el lenguaje: los hábitos terminan siendo una combinación del ritornello y las ganas.

Somos una comunidad efímera que camina aprendiendo a respirar a 2.600 metros.

Y estamos a punto de empezar a construir un edificio que tiene en el ventarrón y el agua enemigos más poderosos que nosotros y nuestras cruces de lata.

Quédense cerca: seremos la grúa y la bomba; seremos el plano y la demolición; seremos y no.

Todo allá afuera. Aquí afuera.

#ElNarrador

CLICK ACÁ PARA LEER
DÍA 1 >>> Ladrillos (Mnemofilia) + Aire + Papas fritas (Lotofagia)
Momento 1
Momento 2